Seguro has escuchado alguna vez o leído por ahí sobre que es muy bueno estimular a los bebés desde pequeños para que vayan cumpliendo los hitos del desarrollo acorde a los parámetros que alguien estableció como «normales». Existen pautas para evaluar cada hito que un bebé debe cumplir… a los 3 meses debe levantar la cabeza, a los 6 meses debe sentarse solo, a los 18 meses ya debería estar caminando… y así suma y sigue por el resto de la vida… a los 18 años deberías estar estudiando una carrera universitaria y a los 30 casada con hijos y casa propia. 

Lo que quiero decir con esto, es que todas las personas tenemos tiempos distintos, los bebés y niños/as no son la excepción, JAMÁS LOS COMPARES. Y si lo haces, no se lo digas. Si tienes alguna sospecha contacta con un profesional actualizado.

Entonces, ¿a qué le llamamos estimulación temprana?

Sabemos que el desarrollo neurobiológico avanza muy rápido los primeros meses de vida. Tu hijo/a absorbe cada estímulo externo (e interno) como un nuevo «conocimiento» que le permitirá más adelante relacionarse con el mundo. Cada cosa importa, incluso cosas que parecieran insignificantes como un nuevo gesto en el rostro de su madre irá formando a ese pequeño ser humano en alguien único y especial. 

Cuando hablamos de estimulación temprana, nos referimos a «todas las medidas conscientes que tomamos para entregar estímulos nuevos a un bebé con el fin de favorecer su desarrollo psico-socio-motor». 

¿Cuál es el problema de la estimulación temprana?

El problema es uno solo: La gran mayoría de los niños y niñas (en países desarrollados y subdesarrollados) NO necesita más estimulación que su propio entorno familiar. 

Cuando una mamá/papá primeriza escucha hablar de «estimulación temprana» le genera un estrés innecesario si su hijo/a no cumple cierto hito que debió cumplir a «x» edad y comienza una serie de sobre-estímulos que sólo genera inseguridad, llanto y más estrés. Porque, ¿sabías que los bebés también lloran por sobre-estimulación?… 

Entonces, ¿estimulación temprana? NO. Estimulación a tiempo, en casos puntuales donde detectamos banderas rojas en el desarrollo de un bebé.

¿Cómo estimulamos entonces?

Confiando en tu hijo/a… Tu bebé te irá mostrando lo que le interesa.

Por ejemplo, si queda mirando fijamente tú cara es porque le gustan tus gestos, tu voz, tus movimientos. Ahí es donde debes poner el énfasis de la estimulación.

Si llora cuando pasa mucho tiempo en la cuna o nidito es porque necesita más brazo, más movimiento… (Siempre he pensado que debe ser tan aburrido estar todo el día mirando el techo). Podrías probar el porteo ergonómico.

Si tu bebé se saborea cuando te ve comer… ¡¡está claro!! Quiere ir conociendo los alimentos sólidos.

Si le muestras una muñeca gritona y tu bebé se pone a llorar desconsoladamente, claramente no va por ahí la estimulación, necesita algo más suavecito. 

Si tu bebé llora cuando te vas de la habitación es porque se dio cuenta que mamá y él no son la misma persona y tiene miedo que hayas desaparecido de la faz de la tierra. Juega con él al típico ¡»¿dónde está mamá?… aquí está»!

Tu bebé te irá mostrando la pauta, mantente atenta/o y verás donde poner el énfasis en la estimulación.

 

Autor: Laura Sánchez – Enfermera – Salud & Cuidado Materno – Infantil

Abrir chat