«Y llega un día que te escuchás hablando como ella, cocinando como ella, retando como ella, cantando como ella, enseñando como ella, bailando como ella, escribiendo como ella, llorando como ella.

Y llega un día que esos zapatos gigantes que tanto te probaste te quedan, y podés recorrer su huella.

Y con cada paso vas entendiendo todo lo que alguna vez criticaste.

Y entendés los límites, los retos, los enojos, las preocupaciones, los miedos.

Y agradecés que estuvo ahí, acompañándote de cerca, cuidando, vigilando.

Y agradecés sus desvelos, sus sacrificios, su tiempo.

Llega un día que te mirás al espejo y la ves.

Porque unos meses estuvimos en ella pero ella siempre va a estar dentro nuestro».

Texto: Sole Cesar